POESÍA. NARRATIVA. INFORMACIÓN LITERARIA. CONCURSOS. AUTORES CLÁSICOS Y NÓVELES

Autora del Blog:
BEATRIZ CHIABRERA DE MARCHISONE


Puedes pedir los libros de la autora al mail: beamarchisone@gmail.com (envíos a todo el país)

LIBROS PUBLICADOS POR LA AUTORA
(poesía y narrativa)
"DE LOS HIJOS" (2014)- Ediciones Mis Escritos (Bs. As.)

Los encontrarás:
En Rafaela (Santa Fe): en Librerías "EL SABER", "PAIDEIA" y "FABER".
En San Francisco (Córdoba): en Librería "COLLINO"
y en otras librerías del país.


domingo, 4 de febrero de 2018

"La carta" (De la autora)

     Ayer, mientras estaba acomodando unos papeles encontré una carta. No importa de quién era. El papel estaba “comido” por todo su borde derecho, como si algún bicho se hubiera hecho un festín en algún
momento de todos estos años; igualmente estaba legible en su totalidad. La fecha, escrita prolijamente en su extremo derecho superior, Mayo de 1984, me ubicó perfectamente en el tiempo. El color de la tinta aún se mantiene a pesar de que ya pasaron treinta y cuatro años de que la autora- que ya no está- la escribiera; y eso de que “ya no está” le da más valor a la esquela. Entonces pienso, que a veces, es bueno no tirar algunas cosas. Su aroma a papel guardado impregnó el lugar cuando me dispuse a leerla. La letra cuidada, casi dibujada, me delató su predisposición  de tomar su lapicera y sentarse a escribirme esas líneas, que yo pude tener en mis manos tantos años después. Es SU letra, SU sello personal, SU huella digital; no salió de un teclado, ni está en una pantalla. La puedo tener en mis manos cuando quiera y sentir el calor y la sensación de su mensaje, porque cada curva de cada vocal, cada desliz de cada consonante son un sentimiento de su pulso y un movimiento de su mano. Y los trazos se vuelven caricias. Por momentos es como si escuchara su voz al leerla. Sus palabras quedarán por siempre allí, en ese papel desgastado por los años; porque cada carta es una perfecta máquina del tiempo, como un archivo de una historia de vida. La leo y la vuelvo a guardar en su sobre, para encontrarla en algún momento...y que me vuelva a sorprender.

viernes, 2 de febrero de 2018

Muere Nicanor Parra: el "antipoeta" que cambió la lengua española.

Era el mayor poeta hispanoamericano vivo.

A los 103 años murió el 23 de Enero el galardonado antipoeta chileno, Nicanor Parra, (hermano de la cantautora Violeta Parra) quien fue uno de los últimos grandes exponentes de la cultura latinoamericana durante el siglo XX.
Si bien se tituló de profesor de matemática de la Universidad de Chile, sus mayores reconocimientos fueron en el plano artístico, pues creó la antipoesía, un estilo rupturista que se desprende de las normas tradicionales de la poesía y la gramática, que recurre al humor, al absurdo y al arte callejero con el fin de acercarla a todas las clases sociales.
Nicanor Parra recibió el Premio Nacional de Literatura en el año 1969, el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en 1997 y el Premio Miguel de Cervantes en 2001. Además, fue presentado en varias oportunidades como candidato al premio Nobel de Literatura.

 ANTIPOESÍA:  La antipoesía es un tipo de poesía rupturista, creada y principalmente desarrollada por el escritor chileno Nicanor Parra. De esta manera, Parra creó una nueva forma de hacer poesía, más directa, coloquial y provista de dichos populares que se opuso a la imperante en su país a mediados del siglo XX, encabezada fundamentalmente por Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha.

¿Qué es la Antipoesía?  

 Parra dejó instrucciones para después de su muerte en un antipoema de 1969:

 

ÚLTIMAS INSTRUCCIONES

Éstos no son coqueteos imbéciles 
háganme el favor de Velarme Como Es Debido 
dáse por entendido Que en la reina 
al aire libre -detrás del garage 
bajo techo no andan los velorios
Cuidadito CON velarme 
en el salón De honor De la universidad 
o en la Caza del Ezcritor 
de esto no cabe la menor duda 
malditos sean si me velan ahí 
mucho cuidado con velarme ahí 
Ahora bien -ahora mal- ahora 
vélenme con los siguientes objetos: 
un par de zapatos de fútbol 
una bacinica floreada 
mis gafas negras para manejar 
un ejemplar de la Sagrada Biblia
Gloria al padre 
                    gloria al hijo 
                                      gloria al e. s. 
vélenme con el Gato Dominó. 
la voluntad del muerto que se cumpla
Terminado el velorio 
quedan en LIberTad de acciÓn 
ríanse -lloren- hagan lo que quieran 
eso sí que cuando choquen con una pizarra 
guarden un mínimo de compostura: 
en ese hueco negro vivo yo.

 *Las faltas de ortografía y mayúsculas donde no corresponde son propias del poema

 Nicanor Parra - Wikipedia, la enciclopedia libre

¿Qué es la Antipoesía?

Nace en 1954 cuando el poeta chileno Nicanor Parra publica su libro Poemas y Antipoemas.

 La antipoesía está ubicada dentro de las corrientes literarias de post-vanguardia (recordemos que la vanguardia estaba representada por escritores como Baudelaire, Rimbaud, Bretón, Huidobro, etc.).
Expresa las vivencias del hombre masa, o el hombre de la clase media en un sistema capitalista, es un movimiento que persigue quitarle el carácter serio, solemne, grave, a la poesía que se venía escribiendo.

Algunos han señalado que la antipoesía surge como una corriente anti-nerudiana.  El objetivo que persigue la antipoesía es desacralizar la realidad, es decir, quitarle lo serio, lo sagrado que tienen las ideas, las acciones y los modos de vida.  Para conseguir esta desacralización busca un lenguaje apropiado y lo consigue a través de:

·         Frases hechas.
·         Tono de lección magistral.
·         Tono de conferencia.
·         Como informe científico o académico.
·         Modo de reportaje.
·         Forma de relato periodístico.
·         Como noticia.
·         Como aviso comercial.
·         En forma de advertencia.
Todos estos recursos sin utilizados en un contexto nuevo y eso es lo que hace que el antipoema produzca impacto, desconcierto.  El lenguaje del antipoema busca destruir el lenguaje exquisito en que había caído la poesía.  Ese lenguaje es reemplazado por un lenguaje de la calle, cotidiano, burlesco, irónico.

Algunas características de la antipoesía son:
·         Se define negativamente.  Insiste en su incapacidad de comunicarse.
·         Utiliza la burla, la sátira, el sarcasmo, el humor negro.  Esto lo logra en gran medida utilizando lugares comunes, frases hechas que son sacadas de su "contexto serio".  Ridiculiza a los seres, situaciones, ideas, conductas.
·         Es un poesía "escéptica".  Es decir, aparece no creyendo ni en concepciones religiosas, ni en concepciones políticas.

martes, 30 de enero de 2018

"El Chimango" - II parte (De la autora)

     Y un día Piki se fue. Así llamamos al chimango que había encontrado Virgi en la plaza, para año nuevo. Ya lo habíamos sacado al patio unos días antes para que se fuera acostumbrando a la libertad. Lo pusimos sobre una planta de mandarinas y allí se quedó todo el tiempo, pasando con cuidado a otras ramas, probando equilibrio sobre terreno que no conocía. Exploraba, observaba, descubría. Pero no se iba. Lo dejamos un rato para ver si remontaba vuelo, pero no lo hizo. Entonces, Virgi lo tomó nuevamente y lo llevó al patio luz. Aún teníamos miedo de que algún animal doméstico se adueñara de su vida. 
Unos días después, encontramos que se había trepado a las chapas abiertas del techo.
Desde allí, miraba hacia abajo, al patio, y nos observaba con indecisión; quizás no se sentía preparado todavía, pero su instinto le decía que ese no era su lugar.  Quedó un buen rato allí, y luego se fue, casi sin avisar, porque no lo vimos alejarse. Nos quedamos con la congoja de su partida y con la duda de su destino. Salimos al patio, miramos al cielo, sobre los árboles y los techos vecinos, pero no estaba. Piki se había ido; debíamos acostumbrarnos a la idea. Pero al día siguiente apareció sobre el techo otra vez. Había regresado. Virgi se subió para darle de comer y él se aproximó con la confianza y la seguridad que da el cariño recibido. Quizás no había encontrado comida; tal vez se sentía solo. La cuestión es que decidió volver. Estuvo un tiempo dando vueltas del techo a un árbol; lo observábamos, nos observaba. Y volvió a partir.
Pero al otro día, casi a la misma hora, apareció nuevamente. Y esta vez entró al patio luz a comer, se quedó casi toda la tarde allí, donde había pasado sus primeros días, y a la tardecita se fue. Quizás vuelva, quizás no, pero será su decisión. Porque nunca fue prisionero de nuestros deseos. Seguramente aún vacila sobre su rol de mascota.  Y si decide volver, allí estaremos.    

"El Chimango" I parte -(De la autora)

lunes, 29 de enero de 2018

FRASES: Hoy, de Robert Frost

Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.


 
                                 "El camino menos transitado"- Robert Frost (1874-1963).

 Robert Lee Frost (San Francisco, 26 de marzo de 1874 - Boston, 29 de enero de 1963) fue un poeta estadounidense, considerado uno de los fundadores de la poesía moderna en su país por expresar, con sencillez filosófica y profundidad sentimental, la vida y emociones del hombre rural de Nueva Inglaterra.

Robert Frost - Wikipedia, la enciclopedia libre

lunes, 22 de enero de 2018

"Un libro para Abel" (De la autora)

     Conciente de que mis libros nunca llegarán a manos de los artistas si no es por mi intermedio, fui al Festival de Cosquín con un objetivo: hacerle llegar uno a Abel Pintos. Sabía que la cosa no iba a ser fácil; todos quieren acercarse y esa noche especialmente, la Plaza Próspero Molina estaría colmada porque él
festejaba los 20 años de su primera actuación en Cosquín, cuando tenía 14 años. ¿Cómo podría llevar a cabo mi misión? Rondando la Plaza, descubrí la oficina donde se acredita la prensa que puede acceder a los artistas. Ingresé, como si fuera una periodista más, a ver si veía algún reportero/ conductor/ corresponsal conocido, y así darle mi encomienda para que se la entreguen a él o a alguien de su entorno. Pero no. No encontré ninguna cara que hubiera visto en televisión. Como segundo recurso, me dirigí a las organizadoras que se encontraban en los alrededores, para preguntarle si había alguna forma de hacerle llegar el libro. Una de ellas me dijo que estaban a cargo de coordinar a las personas que habían comprado su entrada por Internet, pero no tenían acceso detrás del escenario. Una tercera opción era escribir un cartel, de esos que tienen una publicidad, que te ofrecen antes de entrar al Festival, para ver si llamaba su atención con alguna frase que él pudiera leer desde el escenario, como “Abel, quiero darte un libro mío”. Fue lo que hice. Ilusa, me senté en mi butaca con el cartel en la mano, esperando que él mirara hacia allí, y lo leyera cuando yo lo levantara entre la multitud enfebrecida. ¿Qué esperaba? ¿Que me llamara al escenario? Ridícula. Así, el espectáculo transcurría y yo aún tenía el libro “Fotografías del Alma” en el bolso; pero no había perdido la esperanza. “Lleváselo al escenario”, me dijeron, “se lo das cuando se adelante a cantar”. Era muy osado. Eso implicaba acercarme al máximo, exponerme a que alguno de seguridad me sacara de un brazo, y hacerlo delante de los principales fans de las primeras filas que me mirarían con cara de qué-está-haciendo-esta-mujer. Decidí que no me importaba. Tomé una lapicera, le escribí la dedicatoria en la primera página en blanco y me levanté, resuelta a llevar a cabo mi misión. Pasé por delante de todos los de mi fila, pidiendo el correspondiente permiso y tratando de no quebrar la emoción de los que estaban concentrados en el recital, y llegué al pasillo lateral que conducía directamente a un costado del escenario, donde Abel estaba cantando “Hay una revolución…” con toda su energía y con el público saltando de sus butacas. Caminé semiagachada, para no llamar la atención y llegué a la segunda fila, donde me agaché por completo con el libro en la mano, esperando la oportunidad. Había guardias y policías que miraban, de espaldas al show,  para detener a cualquier entrometido que osara romper las reglas; de hecho, ya habían sacado a varios. Mientras, yo fingía estar en esa fila que no me correspondía; me agachaba, me paraba, cantaba un poco siguiendo a la gente. Hasta que en un momento me decidí, encaré como si volviera a mi lugar en la primera fila, pase por delante de los guardias, caminé casi hasta el centro y me acerqué al escenario justo cuando Abel se había alejado hacia otro sector. Mala suerte. Entonces, arrojé el libro lo más fuerte que pude sobre las tablas, esperando que él lo recogiera en algún momento. El ejemplar se deslizó hasta que se acabó el impulso y quedó allí, expuesto a su suerte. Y a la mía. Yo regresé a mi asiento, volviendo a pasar por delante de los guardias y conciente de que muchos me habían visto. Nadie me llamó la atención por la maniobra, pero a mí me latía el corazón como si hubiera cometido una travesura que iba a recibir un castigo. Ya desde mi lugar, observé el resto del show esperando que Abel se percatara del libro. Pero no. Le había pasado cerca varias veces, pero no lo veía. En un momento estaba cantando “Pájaro cantor”, y cuando dice “…acaso no lo ves?”, me daba la sensación que aludía al libro. Se lo quería gritar, lo cantaba fuerte con el coro de voces de la plaza, pero nada.  Él iba y venía por el escenario Atahualpa Yupanqui, lo recorría de punta a punta, le volvía a pasar cerca, pero nada. ¿Había sido mi última oportunidad? Si no lo veía en ese momento, quedaría allí hasta que alguien encargado de la limpieza lo encontrara, demasiado tarde. Así, llegó el final de la primera luna coscoína, y cuando cantó su último tema se retiró, con el fervor de la gente pero sin mi libro. Me paré sobre la butaca para ver si podía verlo, pero había muchos papelitos desparramados sobre las tablas. “Vamos”, dijeron todos, y comenzaron a encarar hacia la salida. Pero yo quería sacarme la duda. Mientras el numeroso público se retiraba, caminé contra la corriente de gente y me acerqué nuevamente al escenario. Allí estaba mi libro, en el suelo. Sin pensarlo dos veces, llamé a uno de los organizadores y le pregunté si podía hacerme un favor: “Mirá, yo tiré un libro arriba del escenario pero Abel no lo vio. ¿Se lo podés alcanzar al camarín antes de que se vaya?” le dije, mientras le señalaba dónde estaba. El muchacho se dirigió al lugar, lo levantó, y me dijo que no había problema, que se lo llevaba enseguida. Y mientras caminaba hacia el costado del escenario yo lo seguía paralelamente por debajo. “¿Se lo vas a llevar?”, le pregunté nuevamente, insistiendo, por si no tenía claro que era urgente. Él me lo mostró y me dijo: “Enseguida”. Y desapareció con mi libro mientras yo lo seguía con la mirada. Y me alejé, ilusionada y felíz.

NOTA (foto abajo)Imagen extraída de Youtube. El libro, en el suelo, durante el recital.
 
Festival País '18 - Abel Pintos en el Festival Nacional 

Abel Pintos: Veinte años en una noche con la música popular - Clarín